Requiem por mi amigo el gasolinero
lunes, 22 octubre 2012, 15:43
Cansada de mancharme las manos al echar gasolina, de tener que manipular el surtidor, que no hay dos iguales, de esperar la cola para pagar o abonarlo por adelantado, un día decidí 'abonarme' a una estación de servicio con gasolinero. Es decir, con un señor que me servía el combustible y que me cobraba in situ. Y lo mejor era que me costaba lo mismo.
