La curva de la felicidad

1.754 días rojos

lunes, 24 noviembre 2014, 19:51

3 de Febrero de 2010. Cielo despejado pero hace frío en Valencia. Es un miércoles laborable y sin embargo hay más de 30.000 personas a las 10 de la mañana en el circuito Ricardo Tormo de Cheste. Se han formado hasta atascos en la salida 334 de la A3. Nadie quiere perderse el estreno de Fernando Alonso. Va a ser la primera vez que se monte en un monoplaza rojo. Il Cavalino. La leyenda. Ferrari.

Ante la expectación de los periodistas y aficionados, Alonso pilota por primera vez un Ferrari.

Yo también tengo que estar ahí. No sé cómo pero me cuelo en el pit lane y camino nervioso hasta los últimos boxes, donde está situado el equipo Ferrari. Al llegar al garaje 39 me doy cuenta que no soy el único que se ha colado. Una nube de periodistas también espera la aparición del coche de Fernando Alonso.

Miro el reloj y están a punto de dar las 10. Me sitúo en un buen sitio, justo en frente de donde debería aparecer Fernando Alonso y su coche rojo. A través de los huecos de un biombo se ve que hay mucho movimiento dentro del box. A mi lado veo compañeros también nerviosos. Es un día especial. Tantas veces esperado y comentado en las eternas tertulias del paddock. Álvaro, el cámara de la Sexta y hoy de Antena 3 es siempre el que mejor se coloca. Sabe moverse. Carlos Miquel de As aparece como observador al igual que un impasible Oriol Puigdemont de El País.


Miro hacia las gradas y la gente está tan agitada como en un partido de fútbol. De pronto se encienden los motores V8 en varios garajes y la multitud se vuelve loca, como si su equipo hubiera marcado un gol.

Delante del box debemos de ser ya unas 60 personas. Una locura. Cámaras de fotos, de televisión, pértigas de sonido... Me llaman de la radio y tomo posición en el muro. Me dejan en antena y escucho las señales horarias de las 10 de la mañana. Al mismo tiempo el semáforo se pone en verde, ha comenzado la sesión.

Los coches empiezan a pasar a nuestro lado. Creo que casi me atropella el Sauber de Pedro de la Rosa. Apenas puedo escuchar cómo Eléna Villaécija, en el informativo de la radio, me da paso diciendo que estamos pendientes del estreno de Alonso o algo así. Empiezo hablar, casi a gritar por el ruido presente:

"Buenos días, a esta hora comienza una nueva jornada de entrenamientos de pretemporada aquí en el circuito de Cheste. La expectación es máxima porque vamos a ver por primera vez a Fernando Alonso subido en un Ferrari. Mucha gente en las gradas y... Parece que hay movimiento en el box de Ferrari. Sí, están retirando el biombo y lo estamos viendo. Fernando Alonso subido en el Ferrari número 8. Le abren hueco para que pueda salir. Y ahí está. Así suena el primer acelerón de Fernando Alonso con Ferrari..."

Periodistas en el debut de Alonso con Ferrari (Robert Solsona para ABC)

Yo no me di cuenta, bastante tenía con que no me echaran de allí ni ser atropellado por algún coche, pero me dijeron que lo conté como si estuviera narrando la final del Mundial. Supongo que me dejé llevar.

Nunca he preguntado a Alonso por qué paró su coche unos metros más allá de la salida del pit lane. Justo al lado de la grada que se volvía loca al verle de rojo. Parecía que esperaba el mejor momento del tráfico o ensayaba una salida. Los mecánicos de Ferrari tampoco lo entendían. Y de hecho, tras unos eternos segundos con el coche allí parado, comenzaron a correr hacia él. Pero justo en ese momento Alonso aceleró. Quiero pensar simplemente que quería disfrutar de aquel momento, casi en soledad, al volante por fin de un Ferrari.

Entre aquel 3 de febrero de 2010 y el 23 de noviembre de 2014 han pasado 1.754 días. Desde la primera que vez que se subió a un Ferrari hasta la el último día que compitió de rojo.

Todos aquel día pensamos que ganaría algún título. Estábamos convencidos. Parecía la fórmula perfecta. Pero la realidad ha sido tozuda.

Hay decepción, sí. Pero intentemos verlo de otra forma. Durante estos 5 años siempre ha habido un coche muy superior al Ferrari y también al resto. Si de lo que se trata es de ganar, sólo Red Bull cuatro años y Mercedes el último han sido capaces de hacerlo. Y únicamente el Ferrari de Alonso se les acercó en 2010 y 2012. Ningún otro coche de otro equipo pudo enfrentarse a esa superioridad. O estabas en el coche ganador o no había nada que hacer. Sólo Alonso se acercó en 2010 y en 2012. Así que se puede decir que durante estos 5 años, Ferrari ha sido el único que ha podido plantar batalla a los abusones de la clase.

Pero claro, nosotros queríamos ser los abusones. No nos esperábamos un coche que nunca fue competitivo los sábados ni una estructura italiana tan endeble y mal organizada. Bonito traje italiano, bonita superficie, bonita marca... pero dentro, poco.

¿Y el piloto qué? ¿Sale de rositas? Del piloto sólo puedo decir que ha pilotado. Como lo hizo en Minardi, en Renault y en McLaren antes. No he detectado un bajón de rendimiento ni carreras en las que no peleara hasta el final. Pero claro, sólo es mi punto de vista.

Y el final todavía no está cerca. Quedan muchas curvas por delante. Y al final de cada curva, por muy difícil que sea, siempre nos encontramos con la misma recta.  Supongo que en Jerez, dentro de unos meses, también me tendré que colar para contar otra etapa más. Otra curva más de este camino.

La etapa de Ferrari en mi pared
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Pablo Juanarena
Pablo Juanarena

Soy un periodista que generalmente se desplaza andando o en transporte público. Por eso soy exigente cuando me subo a un coche. Y cuando los coches van muy rápido, me bajo, cojo un micrófono y cuento las carreras en Radio Marca.

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