Que Porsche se quiera popularizar a mí me da un poco de pena. ¿O no?
miércoles, 23 mayo 2012, 11:40
Cuenta mi compañero Oliveira en la revista Marca motor de junio que Porsche va a bajar el listón y va a diseñar vehículos más asequibles. Pues, la verdad, a mí esa 'popularización' me da un poco de pena porque puede terminar con una exclusividad que se ha ganado a pulso durante muchos años.
Y me explico. Supongamos que yo soy un ejecutivo agresivo –el típico cliente del incontestable 911- o un joven triunfador que se compra su primer Porsche y estrena un flamante Boxster. Incluso, el empresario que disfruta con el señorío del Panamera y le compra a su mujer el Cayenne para que 'vaya segura' pero salvando las distancias –metafóricamente hablando, claro-.
Pongamos, digo, que soy una de esas personas que ven el mundo desde un escalón superior que, con permiso de Tom Wolf, podríamos catalogarlos como 'amos del universo', como en realidad son los clientes que ahora pueden permitirse gastarse una cantidad de seis o casi seis cifras en un coche único por prestaciones, por estilo, por esencia, por historia.
Lo dicho, supongamos que soy ese tipo de cliente que no miro el bolsillo cuando me doy el capricho y de pronto me entero que ya es posible que cualquier conductor de 'a pie' puede subirse a mi exclusivo club y lucir el marchamo de los deportivos de ensueño aunque sea en un coche más pequeño.
Primero, me cabreo, claro. Pero, después, me pongo a pensar qué otra marca me va a seguir permitiendo disfrutar de esa exclusividad: Lamborghini, Maserati, Bentley, Aston Martin y, por qué no, Ferrari... Afortunadamente, aún hay varias, me digo sonriendo.
Según la información de Marca motor, es Volkswagen, la casa matriz de Porsche, la que obliga a la marca de deportivos a 'popularizarse' para vender 200.000 vehículos en 2018. (Menuda manía que tienen algunos fabricantes con ampliar su gama de modelos hasta el infinito para copar todos los segmentos del mercado y no se dan cuenta de que con ello lo único que consiguen es despistar al público, en la mayoría de los casos, y, como sucede, con las Premium perder unos cuantos de sus clientes.)
Claro, que también me puedo poner en la piel del cliente 'corriente' que anhela ser el propietario de un bonito Porsche... Pues, lo mismo a partir de ahora, me subo al 'carro' (digo, 'al súper carro). Si es que no hay mal que por bien no venga.
