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Miércoles, 19 de marzo de 2014 - 13:58h.

Su motor eléctrico da 115 caballos

Conducimos el Volkswagen e-Golf, el primer Golf eléctrico de la historia

En este 2014 Volkswagen iniciará la comercialización de sus primeros modelos eléctricos. Entre ellos, el e-Golf será la estrella.

· Fotogalería del Volkswagen e-Golf

SERGIO PICCIONE, BERLÍN (ALEMANIA)

El año 2014 es el de la electrificación en Volkswagen. El primer coche de la marca de Wolfsburg en aceptar pedidos a nivel internacional ha sido el e-up!, el modelo de características más adecuadas a la tecnología eléctrica, pero el peso pesado será el e-Golf, la primera versión eléctrica en la historia del exitoso compacto. En Marca motor ya hemos tenido la ocasión de conducirlo.

Volkswagen e-Golf

2014 inicia la era eléctrica en VW

El e-Golf, igual que el GTE híbrido enchufable o el resto de versiones de propulsión alternativa se elevan sobre la estructura modular MQB, concebida y desarrollada precisamente para admitir diferentes trenes de rodaje. En el caso del e-Golf, se trata de un motor eléctrico de 115 caballos que se sitúa en el compartimento delantero y que ha sido fabricado por la propia Volkswagen.

Es un propulsor que prestacionalmente responde bastante bien, con una aceleración de 0 a 100 en 11,8 segundos y una velocidad máxima limitada a 135 kilómetros por horasuficiente para un uso normal diario y que, además, contribuye a alargar la autonomía de la batería.

El acumulador de electricidad emplea tecnología de iones de litio y consigue una interesante autonomía de hasta 175 kilómetros, rango que puede variar, como en todos los coches eléctricos dependiendo del estilo conducción o del uso del aire acondicionado o la calefacción, entre otros factores.

Para la operación de recarga hay disponibles dos enchufes, uno oculto bajo el logo delantero y otro situado en el hueco habitualmente de la toma del depósito de combustible. La operación de recarga dura apenas dos horas si empleamos el sistema de carga rápida, con corriente trifásica (que, según los técnicos se puede utilizar sistemáticamente sin que sufran las baterías, que están garantizadas por 10 años) o cinco si acudimos a un sistema de carga doméstica. También podemos recuperar parte de la energía gracias a la función de recuperación de energía en la frenada y retenciones.

Volkswagen e-Golf

Salvo la instrumentación específica, el interior es un auténtico Golf

La batería se sitúa bajo los asientos posteriores y en el túnel central entre los asientos delanteros, lo que permite que el maletero mantenga toda su capacidad (incluso es superior a la de las versiones híbridas y 4Motion). El peso total de las baterías es de 315 kilos, que se compensa con el poco peso del electromotor (80 kilos). Esto le permite al e-Golf dar en báscula sólo 205 kilos más que su hermano con motor de combustión interna.

El interior mantiene la estructura general de todos los Golf aunque, lógicamente, con una instrumentación adaptada a las especificidades de un coche eléctrico. Por ejemplo, en lugar de cuentavueltas hay un medidor de consumo que ayuda al conductor a centrarse de forma intuitiva en mantener el consumo al mínimo. También aparece un indicador de autonomía, otro para la carga de la batería y un tercero que muestra la intensidad de regeneración en las frenadas.

Aunque no hay caja de cambios, el volante esconde tras de sí levas similares a las de las versiones DSG. Con ellas podremos escoger entre cuatro programas con diferente intensidad para recuperar energía en retención. En la más larga, el coche se queda prácticamente en rueda libre cuando se levanta el pie del acelerador, pero según vamos reduciendo aumenta la capacidad de recarga y se limita la velocidad máxima.

Volkswagen e-Golf

El e-Golf tiene dos tomas de recarga

Aparte de las cuatro escalas para la retención se han establecido tres programas de potencia: Normal, Eco y Range. En el primero está disponible la totalidad de la potencia y se puede llegar a los 135 kilómetros por hora. Cuando se activa el modo Eco, la potencia se reduce a 95 caballos y la velocidad punta se limita a 120 km/h mientras que en el modo Range, orientados a lograr una mayor autonomía o para circulación urbana, la velocidad máxima se restringe a 95 km/h y se desactiva totalmente el sistema de aire acondicionado. Eso sí, si necesitamos en un momento dado toda la potencia del motor (en un adelantamiento, por ejemplo) estará disponible pisando a fondo el acelerador.

A nivel de comportamiento no podemos ponerle ni una pega. Los más de 300 kilos de baterías se han repartido de forma homogénea por el fondo del coche y, de hecho, han conseguido bajar el centro de gravedad. El agrado de conducción es total porque, aparte del silencio de funcionamiento propio de los coches eléctricos, el e-Golf tampoco genera ruidos aerodinámicos.

En conjunto, el feeling al volante es muy parecido al de un Golf normal, con una buena capacidad de aceleración que le permite alcanzar los límites máximos del tráfico con bastante facilidad, si bien luego superar esa barrera ya requiere de más tiempo y esfuerzo al motor.

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