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Lunes, 30 de julio de 2012 - 15:01h.

REPORTAJE

Así viven la F1 los más ricos y famosos

De la mano de Infiniti, te contamos lo exquisita que puede resultar la experiencia. Te tratan como un rey, conoces a los pilotos, te firman autógrafos, paseas por el paddock, accedes al box de Red Bull... Eso sí, prepara desde 3.000 a 6.000 euros, dependiendo del GP al que quieras acudir...

· Fotogalería del reportaje sobre la F1 vivida como los VIP

JAIME HERNÁNDEZ

Hace apenas unos años que Infiniti, una marca poco conocida fuera de los Estados Unidos, se puso un ambicioso objetivo de ventas para 2016, una cifra difícil de asumir, ni siquiera teniendo una gama completa y una buena red de concesionarios mundial. La única oportunidad era jugárselo todo a una carta y realizar una operación de marketing que impulsara de forma rápida la imagen de la firma japonesa por todo el planeta. Así surgió, en 2011, el acuerdo con el equipo Red Bull de Fórmula 1, un acuerdo que permite a la escudería sacar provecho tecnológico de la empresa automovilística, y ofrece a Infiniti un escaparate publicitario único en el mundo.

Relajarse, comer, beber... de lujo.

Relajarse, comer, beber... de lujo.

Pero para explotar todo el potencial del Gran Circo, a la inversión estratosférica del patrocinio hay que sumar otra buena cantidad en actividades paralelas. Una de ellas es la invitación a las carreras de personajes que ayuden a difundir la marca en el entorno adecuado: actrices, grandes clientes y, en general, gente influyente en el país donde se celebra el Gran Premio. Nosotros nos ‘colamos’ en ese grupo durante la pasada carrera de Barcelona, para ser testigos de que existe otra vida distinta a la que conoce el común de los mortales.

El pase de ‘Paddock Club’ que recibes, que para esta prueba cuesta 3.145 euros -barato comparado con los 4.786 euros de Mónaco o los 6.631 de Singapur-, te da libre acceso a una terraza cubierta encima de los boxes, donde te tratan como a un auténtico rey: botellones de champán Mumm a todas horas, exquisito catering permanente, zonas de relax equipadas con grandes sillones y pantallas gigantes de televisión, toallitas húmedas para soportar el calor y, por supuesto, un ejercito de camareros y azafatas que te miman a cada minuto. Todo ello aderezado con una decoración elegante y ambientada con imágenes antiguas de Fórmula 1.

Jugando al futbolín con mecánicos.

Jugando al futbolín con mecánicos.

Después, para vivir desde dentro la competición, cada equipo tiene unos pocos pases que van cediendo por grupos a los invitados, a quienes sumergen en su infraestructura durante algunos minutos. Vas, por ejemplo, al impresionante ‘hospitality’ de Red Bull, denominado Energy Station, que cuenta con tres plantas y diversas terrazas; te hacen una visita guiada por las instalaciones del equipo, y te permiten ver parte de los entrenamientos y la carrera dentro del garaje, con unos cascos en los que escuchas todas las conversaciones entre pilotos e ingenieros, una experiencia realmente única.

Vettel, firmando un autógrafo.

Vettel, firmando un autógrafo.

Un chófer permanente a tu disposición, vuelos en business, hotel de lujo y cenas en los mejores restaurantes de la ciudad, aderezado con el regalo de los cascos de Vettel y Webber a escala 1:2, completan un fin de semana de ensueño.

Es el hospitality que el equipo de Vettel y Webber monta en el paddock de todas las carreras europeas y donde tiene su oficina el director deportivo, Christian Horner. El transporte de un circuito a otro se realiza en 26 camiones grandes, y se monta y desmonta en menos de dos días. Cuarenta personas trabajan en esta infraestructura o en la equivalente para los grandes premios de fuera de nuestro continente. Anualmente se sirven 37.000 comidas, para las que, entre otras cosas, se emplean 3.600 kilos de carne, 3.400 de pescado, 1.800 de pasta, 145.000 latas de bebida y 34.000 sandwiches.

Cocineros, camareros y equipo de apoyo son los mismos en las veinte pruebas del mundial. La materia prima es de una calidad excelente, la presentación de los platos y las mesas se cuida al detalle y la comida y bebida que se sirve durante todo el fin de semana es digna de un restaurante de renombre.Todo el lujo para los sentidos viene incluido en el precio...

Los rostros conocidos no pierden la ocasión de dejarse ver por el circuito. En la foto, Busquets y Pedro, futbolistas del Barça, posan dentro del box de Red Bull, donde también pudimos pasear nosotros.

Nos codeamos con Busquets y Pedrito.

Nos codeamos con Busquets y Pedrito.

Después de los entrenamientos del sábado, los pilotos se pasan por las respectivas suites de los diferentes equipos, contestan un par de preguntas formuladas por un miembro de su propia organización y firman gorras, pases y camisetas a unos invitados completamente entregados. El acto apenas dura cinco minutos, pero la parafernalia de asesores, guardaespaldas y gente que impide una proximidad excesiva a las estrellas del fin de semana, crea un ambiente de admiración impropio del perfil de gente allí reunida.

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El autor del reportaje, en el box de Red Bull.

El autor del reportaje, en el box de Red Bull.

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