Lunes, 14 de junio de 2010 - 09:52h.
MICHELIN CHALLENGE BIBENDUM, EL FORO DE MOVILIDAD SOSTENIBLE
DAVID ARROYO
![[foto de la noticia]](http://estaticos02.marcamotor.com/imagenes/2010/06/11/1276259362_extras_ladillos_1_0.jpg)
Las Active Wheel son unas revolucionarias ruedas que montan las suspensiones en cada una ellas y dos motores eléctricos sólo en las delanteras,
Si hace unos años me hubieran dicho que iba a conducir un coche con dos motores incorporados en las ruedas, en cuyo interior se ubica también el sistema de suspensión y que, además, me iba a gustar, no hubiera dado crédito. Pero en la recién celebrada Michelin Challenge Bibendum de Rio de Janeiro, la primera marca de neumáticos del mundo nos permitió ponernos al volante del prototipo Will III, desarrollado por su división Recherche et Technique en colaboración con el carrocero francés.
El Will aporta una visión revolucionaria del automóvil, ya que ejerce la tracción desde las Active Wheel, unas revolucionarias ruedas que montan las suspensiones en cada una de las cuatro ruedas y dos motores eléctricos instalados sólo en las delanteras, gracias a los que alcanza hasta 140 km/h de velocidad máxima y consigue el 0-100 km/h en menos de 14 segundos, unos parámetros más que razonables para un coche con filosofía urbana o semi-urbana. Los motores son surtidos de energía desde unas baterías de ión-litio que son intercambiables y cuya capacidad es de 15, 27 ó 28 kW/h, con una recarga rápida de unos 20 minutos y una normal que dura cinco horas, con las que logra autonomías de entre 100 y 300 km según tipo de batería y modo de recarga.
El resultado a su volante, que pudimos comprobar en circuito cerrado, es sorprendente. Una vez sentado y arrancados sus motores eléctricos (sin ruido, claro) avanzas enseguida con todo el par y no se nota diferencia alguna en la conducción respecto a la de un coche 'tradicional'. En la primera recta larga en que tuvimos ocasión nos dedicamos a hacer eses a una velocidad aceptable para testar las posibilidades de las suspensiones. El resultado es que el tenerlas incorporadas en las cuatro ruedas (monta cuatro sistemas autónomos con su propio motor) hace que el coche vire mucho más plano en las curvas y que 'pique' muy poco el morro en frenadas contundentes.
Una vez que el ingeniero nos había indicado que sólo hay unos pocos prototipos disponibles (que nos 'cortáramos', vamos), nos dedicamos a sentir el zumbido de los motores eléctricos y el resto de ruidos aerodinámicos, que, claro, sentíamos bastante al ser un prototipo casi sin insonorización disponible. Por lo demás, buscamos diferencias con la conducción tradicional sin hallarlas, salvo esa tiesura que te encuentras al mover el volante que no es desagradable, sino simplemente distinta. Lo que sí pudimos comprobar de cerca es la cantidad de espacio que la 'ausencia' de motor y transmisión otorgan al habitáculo. Y como a nosotros no nos habían dejado 'darle caña', fuimos a probarlo al cercano circuito de Jacarepaguá. Allí, con un conductor de la marca, pudimos comprobar aún más a fondo sus posibilidades en curva, su aceleración y su maniobrabilidad. Una vez más quedamos agradablemente impresionados y salimos del coche pensando que la movilidad sostenible en un futuro es posible.

Prototipo eléctrico Will III