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Lunes, 26 de octubre de 2009 - 13:53h.

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Range Rover 3.6 TDV8, en la senda de la perfección

Probamos la versión 3.6 TDV8 del impresionante Range Rover, un todoterreno que combina equipamiento exclusivo con un dinamismo excepcional.

ALEJANDRO MARTÍN ALONSO

Renovar un modelo como el Range Rover debe ser una tarea complicada. Por ello, Land Rover se ha centrado en modernizar los rasgos del coche, evitando una profunda operación estética, y ha aplicado en este todoterreno los últimos avances tecnológicos que se han venido desarrollando en la marca británica, novedades que también han estrenado los últimos Freelander y Discovery4. El resultado es positivo y las mejoras sobre un producto que ya era redondo son evidentes. Así, lejos de una revolución, el Range continúa apostando por la evolución, como ya hiciera en la última década, concretamente en los años 2002, 2005 y 2007.

El interior vuelve a experimentar un salto de calidad hacia unos estándares de lujo y refinamiento difíciles de igualar

En el plano estético no encontramos un aluvión de cambios, aunque sí los suficientes para que este modelo se diferencie sutilmente del que se venía comercializando desde hace dos años. En su carrocería varían ligeramente los nuevos faros, la parilla y los paragolpes. Las ópticas son ahora de xenón doble y cuentan con LEDs para la función de luz de posición. También hay diodos luminosos en los intermitentes situados en los laterales de la carrocería.

Antes de entrar, debemos reparar en uno de los pocos defectos de terminación que le podemos achacar a este modelo: su llave, que es más voluminosa de la cuenta. Durante los tres días que duró nuestra prueba, un servidor se olvidó el móvil en dos ocasiones, pensando que lo que portaba en el bolsillo era el teléfono, cuando se trataba de la llave del Range. Lejos de eso, no deja de ser el instrumento que da acceso a un habitáculo superlativo, tanto por tamaño, como por lujo a bordo.

Ya en el interior las novedades se multiplican. Nada más sentarnos en el puesto de conducción, ante nuestros ojos aparece un salpicadero rediseñado por completo y nos encontramos rodeados por unos materiales de calidad superior. El cuero está presente en los lugares más recónditos, como el techo, así como en los paneles de las puertas. Muchos elementos están recubiertos -parcial o totalmente- por material cromado: la botonería, el pulsador del freno de estacionamiento eléctrico, los mandos de la ventilación. El lujo a bordo se respira desde el primer instante.

Su comportamiento es tal, que en muchos momentos creemos estar al volante de una berlina de lujo y no de un todoterreno de casi tres toneladas

El equipamiento es la baza fuerte de este nuevo Range. Y de entre su amplia oferta tecnológica, nos ha parecido muy interesante una opción que equipaba nuestra unidad de pruebas, en concreto la pantalla táctil dual view en el centro del salpicadero (660 euros). A través de una tecnología llamada Parallax Barrier, el sistema logra que conductor y acompañante puedan ver dos imágenes distintas al mismo tiempo. Es decir, que mientras la persona que está al volante puede comprobar -por ejemplo- la ruta de navegación, el copiloto disfruta de una película, un concierto en DVD, etc.

Si echamos una rápida mirada hacia la parte trasera, corroboramos que tres adultos de cierta estatura pueden viajar con mucha comodidad y sin apreturas de ningún tipo en las tres plazas disponibles, donde tendrán, además, su propia zona de climatización con tomas de ventilación -mandos propios incluidos- y hasta una entrada de auxiliar independiente. De nuevo con la vista al frente, tras el volante vemos una enorme pantalla TFT de 12 pulgadas en la que se proyecta la imagen de un paisaje idílico. Al pulsar el botón start, el coche se prepara para ser arrancado y en ese mismo display aparecen los relojes y el ordenador de a bordo con una gran nitidez. Es posible personalizar más el menú, pero no podemos esperar más para presionar de nuevo el botón de arranque y comenzar a gobernar este transatlántico.

Cuando nos ponemos en movimiento, los primeros metros bastan para que le tomemos cierto respeto a las dimensiones del Range. Pero no hay problema y pronto nos hacemos con ellas, algo a lo que ayuda un extra con el que contaba nuestra de pruebas contaba. Se trata del Pack Visión asistida (1.490 euros), que nos ayuda a familiarizarnos con la enorme carrocería del coche. Tenemos a nuestra disposición un sistema de monitorización de ángulo muerto, una tecnología de cámaras surround y, además, un cómodo sistema de cambio automático de luces (de cortas a largas).

NUESTRA PUNTUACIÓN
Motor: 8
Consumos: 7
Comportamiento: 8
Cambio: 8
Equipamiento: 9
Acabados: 10
Ecología: 6
Seguridad: 9
Maletero: 8
Calidad/precio: 8
TOTAL: 8,1

Ya en carretera, el V8 diésel hace que pronto nos olvidemos de las más de 2,5 toneladas que pesa el todoterreno. El silencio de marcha y el confort a bordo están garantizados. Tanto es así, que en muchas ocasiones perdemos la perspectiva tras varios kilómetros y llegamos a creer que estamos al volante de una berlina de lujo. Lo más sorprendente es la ausencia de balanceos en las curvas, gracias al buen trabajo de la suspensión regulable, que trabaja en función de la velocidad a la que estemos rodando. Además, el sistema Dynamic Response actúa sobre las estabilizadoras y evita las respuestas bruscas de la carrocería, incluso en los apoyos más pronunciados. En cuanto a consumos, los milagros no existen. De todas formas, no está nada mal la cifra que registramos durante nuestros días de prueba en ciclo mixto. Los 11,7 litros no difieren mucho de lo que hubiésemos registrado al volante de, por ejemplo, un Land Cruiser 4.5 D-4D V8 VXL.

Volviendo al rendimiento del coche, es necesario comentar que en las versiones más altas de gama en gasolina (5.0 Supercharged) y diésel (el TDV8 que condujimos estos días), resulta más sencillo detener la carrocería, incluso si circulamos a altas velocidades. El trabajo sucio lo hacen unos discos delanteros ventilados de 360 mm con pinzas (de hierro fundido) de dos pistones; y los discos ventilados de 350 mm con pinzas flotantes de aluminio de un solo pistón en el conjunto trasero. El rendimiento del control de estabilidad se ha mejorado con nuevas funciones: ahora es capaz de percibir cualquier problema de tracción que tenga el remolque que podamos arrastrar; supervisa mejor los posibles subvirajes (además de limitar la fuerza del motor ahora también frena las ruedas si es necesario), y cuenta con una función antivuelco.

Un Land Rover siempre es un vehículo preparado para abandonar el asfalto y batirse el cobre por caminos, atravesar ríos y sortear obstáculos de primera división. Por ello, no es de extrañar que la marca inglesa haya perfeccionado su programa Terrain Response de serie en todos los Range. Se mantienen los cinco programas de conducción ya existentes: normal, hierba/gravilla/nieve, arena, barro y surcos, y rocas. Las modificaciones más importantes se han producido en los modos rocas y arena: el primero reduce considerablemente los balanceos; mientras que el segundo agrega un sistema que evita que las ruedas patinen -por ejemplo, en barro- y que la carrocería se hunda. En definitiva, puede que estemos ante el todoterreno de lujo más preparado para salir fuera de la carretera a la aventura. Incluso con neumáticos más propios de asfalto, nuestra unidad de pruebas no pasó apuros en un pequeño circuito ‘off-road al que la sometimos. Tanto fue así, que no tuvimos que tirar de reductora en ningún momento.

En definitiva, hemos tenido la oportunidad de probar un Range estilizado en lo estético, más moderno, diferenciador y confortable en el habitáculo, y que nos es sólo poderío en autopista y representación en ciudad. Su espíritu 4X4 permanece inalterado, no importa lo 'pijo' que pueda llegar a ser por equipamiento o tecnología que lo es.

FICHA TÉCNICA:
Range Rover 3.6 TDV8 Vogue
Motor: Gasóleo. Delantero longitudinal. Ocho cilindros en V.
Cilindarada: 3.628 c.c.
Potencia: 272 CV 4.000 rpm.
Par máximo: 640 Nm a 2.000 rpm.
Velocidad máxima: 200 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,2 segundos.
Consumos: Urbano: 14,5; Extraurbano: 9,2; Medio: 11,1 litros/100 km.
Emisiones de CO2: 294 gr/km.
Impuesto de Matriculación: 14’75%
Cambio: Caja automática de seis velocidades con reductora.
Dimensiones: Largo: 4.972. Ancho: 2.034. Alto: 1.877 mm
Distancia entre ejes: 2.843 mm.
Cotas todoterreno: Ángulo de entrada/salida/ventral: 34/26,6/30 grados.
Altura libre: 283 mm.
Altura de vadeo: 700 mm.
Maletero: 535-2.091 litros
Deposito: 105 litros
Peso: 2.774 kg.
Precio: Desde 101.500 euros

Range Rover 3.6 TDV8 Vogue

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