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Martes, 20 de octubre de 2009 - 12:59h.

PRUEBA MARCA MOTOR

Opel Insignia Sports Tourer, para familias deportivas

Deportivo y familiar, traducción aproximada de Sports Tourer, nomenclatura que recibe la versión familiar del Insignia, Coche del Año en Europa.

ALEJANDRO MARTÍN ALONSO

Opel ha dejado atrás el pasado con el lanzamiento del Insgnia, que no sólo ha sido reconocido como Coche del Año en Europa, sino que ha hecho olvidar de un plumazo al Vectra, modelo al que suple en el mercado y con el que marca unas distancias abismales en cuanto a diseño y, sobre todo, personalidad. En esta ocasión probamos la variante familiar, denominada por la marca como ‘Sports Tourer’, un coche que logra mantener los altos estándares de calidad de la berlina alemana, sumando un plus en cuanto a espacio y dinamismo que a buen seguro tendrá entre el público más ‘joven y dinámico’ su mejor clientela. Tuvimos la ocasión de testar durante casi dos semanas seguidas el coche, los primeros días con el motor 2.0 Turbo de 220 CV y los últimos, con el 1.6 Turbo de 160, ambos de gasolina. Finalmente, hemos elegido éste último para la prueba a fondo, ya que tiene un consumo más equilibrado, eso sí, sin perder un ápice de capacidades prestacionales.

El sistema FlexRide es una buena opción que, por sólo 750 euros, mejora la capacidad dinámica del coche.

Arranquemos por el diseño del coche, uno de los apartados más atractivos de este modelo. La línea exterior es realmente sofisticada y mantiene el estilo moderno de la berlina. Los trazos son sutiles y se rematan con un portón trasero curvo, envolvente y que aporta ritmo al conjunto. Darle tanta importancia al dibujo no implica unas cotas menores en el interior. Visto desde fuera, el coche da la sensación de ir sobrado en cuanto a espacio para el habitáculo y, una vez que entramos en las plazas traseras, vemos que así es. El único pero es que, debido en parte a la línea que tiene el techo, que desciende pronunciadamente hacia los laterales de la carrocería, se nos presenta una pequeña incomodidad cuando una persona de elevada estatura accede a las plazas traseras. Eso sí, una vez dentro, ni siquiera los más altos rozarán con la cabeza en el techo. En cuanto a dimensiones, es ocho centímetros más largo que la carrocería normal, dado el aumento del voladizo trasero.

El maletero es uno de los aspectos clave cuando hablamos de un coche familiar. El del Insignia Sports Tourer tiene 540 litros y, si abatimos los asientos traseros, alcanza los 1.530 litros. Estas cifras lo hacen líder de su segmento, por delante de los Mondeo Sportbreak (542), Mazda 6 Wagon (519), Passat Variant (513), Laguna Grand Tour (508), C5 Tourer (505), 407 SE (448) ó Exeo ST (442). Una buena solución ha sido integrar en el maletero dos pequeños pilotos que iluminan el coche cuando el portón está abierto en situaciones de poca luminosidad. La carga y descarga resultan cómodas, puesto que contamos con un piso plano, una altura adecuada para no dejarnos los riñones y una boca generosa. En nuestra unidad de pruebas, además de un útil doble fondo, en los laterales también encontramos el sistema ‘FlexOrganizer’ (156 euros), compuesto por dos raíles longitudinales en los que podíamos ubicar objetos o accesorios sin peligro de que se moviesen en marcha. Nuestro Sports Tourer tenía bajo el maletero una rueda de repuesto ‘normal’, que implica un sobreprecio de 50 euros si queremos evitar una de emergencia. Por otra parte, el compartimento de carga se remataba con un sistema eléctrico para la apertura y cierre del portón que viene de serie en todas las versiones.

Con el motor 1.6 Turbo, el Insignia Sports Tourer es, tal vez, el familiar de enfoque más deportivo en el mercado actual.

El puesto de conducción mantiene intactos los aspectos positivos que tanto han sorprendido en las versiones de cuatro o cinco puertas. La calidad percibida entra por los ojos y deja en el olvido al vetusto Vectra, cuyo salpicadero era demasiado vertical y, en general, no era un ejemplo de ergonomía. Dentro de un conjunto que saca notable, sólo podemos encontrar un fallo en la mediocre calidad del plástico central negro, donde las huellas dactilares se imprimen con demasiada facilidad. Por lo demás, la buena nota está justificada: cuidados materiales, gomas de tacto agradable.

Nos ponemos al volante y no tardamos en cerciorarnos de que estamos ante uno de los familiares con mayor vocación deportiva que hay actualmente en el mercado. Aunque tiene ocho centímetros más que la carrocería corta, la batalla es la misma, lo que le permite mantener un alto nivel de comportamiento. Nuestra unidad de pruebas cuenta, además, con un sistema opcional denominado FlexRide (750 euros) que consiste en un chasis adaptativo con tres modos de conducción (Normal, Sport y Tour) que seleccionamos pulsando un botón y que, además, es capaz de decidir por sí mismo la dureza de la amortiguación, para que se corresponda con las preferencias dinámicas del conductor. Los primeros kilómetros de nuestro recorrido bastan para dejar claro que el aplomo que desprende el coche en líneas rectas se completa con una sorprendente agilidad en zonas de curvas, destacando el buen hacer de la dirección, que es muy precisa y logra que el coche trace de maravilla. Llevado más al límite, es posible que el control de estabilidad entre en funcionamiento, pero de una forma muy sutil, sin apenas darnos cuenta.

NUESTRA PUNTUACIÓN
Motor: 7
Consumos: 6
Comportamiento: 8
Cambio: 6
Equipamiento: 8
Acabados: 7
Ecología: 6
Seguridad: 8
Maletero: 9
Calidad/precio: 8
TOTAL: 7,3

Es necesario no perder la perspectiva acerca del tipo de coche tenemos entre manos, porque el motor 1.6 Turbo entrega 180 CV con mucho brío a lo largo de las seis relaciones de su caja de cambios manual que, por cierto, está bien escalonada y resulta bastante precisa. El chasis, la dirección y la transmisión invitan a que uno se venga arriba, pero conducir ‘alegremente’ puede hacer que el consumo mixto se dispare bastante. En nuestro recorrido de prueba recorrimos unos 500 kilómetros, la mitad por vías rápidas y el resto, por carreteras convencionales con bastantes curvas. El ordenador de a bordo marcaba al regresar a casa 8,4 litros de media. No está nada mal, teniendo en cuenta que sometimos al coche a varios esfuerzos con aceleraciones, recuperaciones, tramos de conducción más ‘racing’…

En materia de seguridad, el coche ha obtenido cinco estrellas EuroNCAP y ofrece, de serie, airbags de conductor y acompañante, laterales delanteros y de cortina (los laterales traseros son opcionales), así como control de estabilidad y de tracción e ISOFIX para las plazas traseras.

FICHA TÉCNICA
Motor: Gasolina. Delantero transversal, cuatro cilindros en línea. Inyección indirecta.
Cilindrada: 1.598 c.c.
Potencia: 180 CV a 5.500 rpm.
Par máximo: 230 Nm a 2.200-5.500 rpm.
Velocidad máxima: 220 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,2 segundos.
Consumos: Urbano: 10,9; Extraurbano: 6,2; Medio: 7,9 litros/100 km.
Emisiones de CO2: 186 gr/km. Impuesto de Matriculación: 9,75%.
Cambio: Manual de 6 velocidades.
Dimensiones: Largo: 4.908. Ancho: 1.856. Alto: 1.520 mm.
Distancia entre ejes: 2.737 mm.
Maletero: 540-1.530 litros
Deposito: 70 litros
Peso: 1.660 kg.
Precio: 29.050 euros.

Opel Insignia Sports Tourer

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