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Viernes, 24 de abril de 2009 - 10:14h.

SACA NOTABLE EN COMODIDAD, CALIDAD, ESTÉTICA Y DINAMISMO

Land Rover Freelander 2 TD4 2.2 S, un burgués muy bien capacitado

DAVID ARROYO

No es el más espacioso, ni el más campero, ni el mejor rutero de los todo terreno de su segmento, pero es un coche que envuelve. Y me explico. Saca una nota media suficientemente alta en todos los apartados anteriormente apuntados como para no desmerecer ante ninguno de sus rivales y, además, destaca por agrado en conducción tanto por campo como por asfalto, por comodidad en su uso en el día a día y, lo que al final no es asunto menor, por estética. Y decimos que no es un asunto menor porque no es lo mismo subirse a un coche con agrado a primera hora de la mañana para ir a trabajar rodeado de un ambiente agradable, con la sensación de una pequeña recompensa personal que simplemente, ¡bueno!, desplazarse como se puede porque no queda otro remedio.

En curva, balancea ligeramente hasta que hace el apoyo, para después mantenerse bajo las órdenes del conductor con nobleza destacable

El Freelander 2 se desenvuelve estupendamente en asfalto. Su mera presencia ya lo indica. Estéticamente logrado, sus grandes volúmenes bien equilibrados parecen haber sido trabajados con cincel. Su apariencia es de fuerza, pero sin hosquedad. Su motor diésel de 160 CV no es demasiado ruidoso y sale con fuerza desde el arranque. No es perezoso, pero su considerable peso (1.890 kg) tampoco le convierte en un prodigio de agilidad (11,7 segundos en el 0-100 km/h). Sus suspensiones convencen por el buen nivel de filtrado de los baches. En curva, balancea ligeramente hasta que hace el apoyo, para después mantenerse completamente bajo las órdenes del conductor con una nobleza destacable, siendo muy difícil que pueda perder la trayectoria gracias en parte a todo un ramillete de ayudas electrónicas que le colocan, le sujetan, le hacen traccionar correctamente y le ayudan a frenar si es necesario (ABS, EBA, ETC, CBC, DSC, RSC�).

En pista, a esas ayudas se suma el Terrain Response, un control electrónico que asume las características del terreno que le indicamos mediante un mando (general; hierba, grava o nieve; barro o roderas y, finalmente, arena). Además, suma un control de descenso de pendientes, que redondea sus capacidades. Monta tracción delantera pero con el eje trasero conectable automáticamente gracias a un embrague Haldex multidisco, lo que le convierte casi en un tracción delantera puro en carretera. No tiene reductora, lo que le limita para ejercer el todo terreno más radical, algo en lo que seguro no está pensando el comprador de este modelo. En cambio, tiene una altura libre al suelo de 210 mm, de las mejores de su clase y ángulos todoterreno destacables (31º de ángulo de entrada, 23 de ángulo ventral y 34º de salida y 500 mm de profundidad de vadeo máxima). El Terrain Response hace el resto del trabajo duro por nosotros, lo que para la gran mayoría de conductores es un alivio.

En los asientos traseros, el central es para un niño o un trayecto corto, tanto por el túnel de transmisión elevado como por sus formas para la espalda.

A sus mandos, gustan la altura y visibilidad que otorga. Los asientos traseros también están algo más elevados estilo �teatro� para conseguir ese mismo objetivo. Las combinaciones interiores de materiales, colores y texturas, convencen, haciendo del habitáculo un lugar agradable y cálido. En el salpicadero todo se encuentra a mano, tenemos hasta seis mandos para regular el asiento y el volante se ajusta en altura y profundidad. En los asientos traseros, el central es muy para un niño, tanto por el túnel de transmisión elevado como por sus formas para la espalda. El espacio que aporta a sus pasajeros es muy bueno en cuanto a anchura y altura y, si en cuanto a las piernas no es de lo mejor del segmento, sí que se queda en una media muy aceptable. Igual pasa con el maletero que cuenta con 405 litros de capacidad hasta la bandeja superior, pudiendo ampliarlos si se aparta ésta o se abaten los asientos en modo 60/40 según nos interese (hasta 1.670 litros). Nos gusta su protector reversible del suelo del maletero con una parte de moqueta y otra de material impermeable y sencillo de limpiar por la otra cara. Y más nos gustan aún su �jaula de seguridad� compuesta por zonas de absorción de energía estudiada para transmitir al interior el mínimo de energía del impacto y sus siete airbags (uno de rodilla y piernas para el conductor, dos frontales delanteros, dos laterales para conductor y pasajero y dos de cortina para los pasajeros traseros).

En resumen, gustan su conducción y su desenvoltura tanto en asfalto como en pistas, agradan su interior y su estética y convencen sus posibilidades mecánicas a la par que su versatilidad. Es llegando a su precio en donde hay que asumir una vez más que la calidad no es gratis, pues esta versión S (hay E, S, SE y HSE) cuesta 33.150 euros. La relación calidad/precio es muy interesante, pero su coste le convierte para muchos en un burgués, eso sí, muy bien capacitado.

Ficha técnica:
Motor: Diésel. Delantero transversal. 4 válvulas por cilindro. Inyección directa por conducto común. Turbocompresor de geometría variable. Intercooler.
Cilindrada: 2.179 c.c.
Potencia:160 CV a 4.000 rpm
Par máximo: 400 Nm a 2.000 rpm.

Prestaciones y consumos:
Velocidad máxima: 181 km/h.
Aceleración 0-100 km/h: 11,7 segundos.
Consumo urb, extraurb, mixto: 9,2 � 6,2 � 7,5 l/100 km.
Emisiones de CO2/Imp. matriculación: 224 gr/km � 14,75%.

Medidas:
Largo/ancho/alto: 4.500 � 1.910 � 1.740 mm.
Batalla: 2.660 mm
Volumen del maletero: 405 litros.

Land Rover Freelander

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