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Lunes, 26 de enero de 2009 - 20:54h.

HÍBRIDO DE COUPÉ Y BERLINA DE LA FIRMA DE LOS AROS

Audi A5 3.0 TDi, alto rendimiento

ALEJANDRO MARTIN

El A5 es un concepto totalmente nuevo para Audi, que carecía de un modelo a caballo entre el A4 y el A6 por dimensiones y que, a la vez, estuviese entre las dos tierras que delimitan las berlinas y su pequeño TT. La marca, cada vez con más frecuencia, se atreve a hacer cosas distintas, como este híbrido de coupé y berlina que presentamos en estas líneas. Y, como todo lo que está haciendo en los últimos años, la firma de los aros desarrolla este modelo aportando cosas nuevas y sin perder un ápice de la calidad a la que nos está acostumbrando.

Es cierto que es un coche más caro que sus rivales directos, Mercedes CLK y BMW Serie 3 Coupé, aunque, como veremos a lo largo de la prueba, el sobreprecio se entiende por sutiles detalles que marcan las diferencias. Y es que el único de ellos que ofrece tracción total (quattro, de serie) y el maletero más amplio del segmento. Tan seguro estaba Audi de este modelo en el momento de su lanzamiento, que la plataforma de su desarrollo sirvió, meses más tarde, para la producción del nuevo A4.

Espíritu deportivo
Muchos siguen pensando que un coche de estas características debería llevar motor de gasolina, sí o sí. Un error, según nuestra opinión. Y no lo decimos porque nos hayamos ido al extremo que supone probar el V6 TDI que tenemos bajo el capó. Alguna semana más tarde de tocar este 3.0 TDI, pudimos testar también el 2.7 (de aparición más tardía en el mercado). Sus 190 caballos nos resultaron más que suficientes para convertir al A5 en un coche deportivo, aunque de consumos ajustados.

La suerte se multiplica en esta ocasión con los 239 CV de potencia que ofrece el tres litros. Este motor quizá suba en cuanto a consumos, pero también aumenta -y mucho- la parte pasional que pretende Audi con el concepto A5.

Como muestra, el primer botón: podemos hacer una aceleración de cero a cien en menos de seis segundos. De verdad, las prestaciones con este propulsor no tienen nada que envidiar a las que proponen las versiones de gasolina. El chasis deportivo (de serie en todos las versiones para el mercado español) ayuda a conseguir un espíritu deportivo que también descansa sobre dos pilares fundamentales: el cambio de seis marchas (rápido y, sobre todo, preciso) y la tracción quattro, garantía de calidad, eficiencia, confort de marcha y seguridad.

Hemos quedado más que satisfechos con el rendimiento del coche, tanto en ciudad, como en carretera y vías rápidas. Uno de los pocos

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